Termas Uno Hotel

Fangio

Historias

  • “Tenía que llegar en poco más de una noche desde Londres hasta Milán. Conseguí un vuelo que me dejó en París: había tormenta sobre toda Europa y los aviones no podían circular. Allí, Maurice Trintignant me prestó un viejo Renault y llegué a Monza después de manejar toda la noche entre la lluvia. Durante la carrera, el cansancio fue más fuerte que yo...” - J.M. Fangio
  • Juan no está muerto. Cada vez que un corredor enciende su motor, con cada pole position ganada, cada vez que se juega la gran carrera de Nürburgring, cada vez que un corredor está en la línea de largada, teme. Porque Fangio está ahi. Siempre.
  • “Vi cómo lo trataban Villoresi, De Graffenried, Moss, Bira, Farina. Me di cuenta del afecto y del respeto que realmente le profesaban a Juan. Sus compañeros bromeaban con las ayudas que intentaba darle a cualquier piloto que se le acercara para pedirle un consejo: -‘Sí, a esa curva hay que entrar en quinta, a fondo'. Se lo decía a todo el mundo. Pero, claro, había gente que no entraba ‘ni en cuarta'...” - Juan Manuel Bordeu
  • En 1934 el Reglamento limita el peso de los autos especiales hasta 750 kg. Los autos alemanes, tenían asignado el color blanco con números rojos pintados sobre fondo negro. Cuando estos autos se terminaron de armar, su peso oscilaba entre 751 y 752 kilogramos. Rápidamente rasparon la pintura de los coches, apareciendo en la largada de Nürburgring del color del aluminio de la carrocería. Así nacieron los "Flechas de Plata".
  • “Motor derivado del Lancia, 8 cilindros, 8.000 vueltas. Con esa gané el campeonato del mundo en 1956. En ese tiempo ya había muchas técnicas nuevas: tanques laterales, cambios muy cerca del volante, óptima posición de manejo. Pero este coche tenía otra historia importante. Era el mismo tipo de coche que en 1955, aquí en Montecarlo, terminó en el mar con Ascari.” J.M. Fangio